La importancia de la donación de médula

Promover la donación de médula ósea ayuda a quienes están esperando por un trasplante. Salvar una vida es más fácil y simple de lo que creés.
Hay distintas enfermedades, como la leucemia o algunos tipos de linfomas, que enferman el generador de nuestra sangre y por consiguiente, la médula ósea. En estos casos, para sanar es necesario realizar un trasplante de médula.
Quizá, si no tuviste algún caso cercano (en tu familia o grupo de amigos) no sepas lo fácil y simple que puede ser salvar una vida. Si querés ayudar a una persona que necesita este tipo de trasplantes podés registrarte como donante de médula.
Los requisitos son: tener entre 18 y 55 años, estar sano y pesar más de 50 kilos. Se dona una unidad de sangre, que es analizada para estudiar el código genético de las células para determinar la compatibilidad con un posible receptor. De esta manera, quedás registrado en el Incucai (el registro internacional de donantes).
Una vez registrado el donante, si aparece un paciente cuya compatibilidad es del 100%, el Incucai se pone en contacto con la persona que donó su muestra de sangre para saber si estás disponible y en condiciones de donar.
Si el donante confirma su decisión y las condiciones están dadas, se realiza en el tiempo establecido la extracción de médula. En el momento de la donación, el donante se sienta en un sillón, una máquina va a extraer la sangre por una vía y tomará las células progenitas y devolverá la sangre por otra vía. Si el donante está sano podrá reproducir rápidamente esas células.
Las estadísticas demuestran que encontrar una persona que sea compatible con nuestra médula es de una posibilidad en 40 mil. Las personas que sufren este tipo de enfermedades se someten a largos procesos de quimioterapia y lo único que puede llegar a sanarlas es el trasplante. Donar médula ósea es una manera de comprometerse con los demás. ¿Te comprometés?