Voluntarios que mantienen encendido el brillo de SOLES

Sergio Navarro, es uno de los primeros voluntarios en sumarse a una iniciativa de diez personas, cuyo objetivo era generar sonrisas y alegrías en quienes más lo necesitaban.

Hoy, 15 años después, deja la Asociación Civil y nos cuenta su experiencia durante el voluntariado.

Con una excelente predisposición y el orgullo de haber brindado tanto de su amor y su arte, Sergio nos contó como llego a formar parte de SOLES:
- Mis inicios en Soles fueron en el año 2000, me invitaron a una reunión en Villa Santo Domingo, de la misma participaban unas 10 personas. Me contaron que habían creado SOLES, y me presentaron la idea inicial: generar risas y alegrías en los niños con cáncer infantil, en el Nuevo Hospital de Niños. En el momento me incorpore, yo había tenido experiencia visitando el Viejo Hospital, junto con otros compañeros, con quienes animábamos a los niños. En cuanto a lo económico, al principio los gastos se solventaban con la venta de pastelitos y donaciones de personas.

Además de ser un voluntario comprometido con las causas sociales, Sergio es actor, payaso y titiritero. Estas profesiones, permitieron que su tarea sea sumamente importante, para cumplir los objetivos de la ONG.
-Yo soy payaso y titiritero, eso ayudaba mucho a la animación de los niños. Antes, no existía la pastilla 200, los niños oncológicos estaban distribuidos por todo el Hospital. Algo que nos benefició mucho en ese momento, fue la donación de un carro de supermercado, el cual nos sirvió para trasladar las cosas por todos lados, haciendo recorridos más largos. La función era animar en las habitaciones, generando en principio, un lazo con los chicos. Cuando SOLES empezó a crecer, empezamos a ofrecerle las cenas a los padres. Otras de las tareas importantes para mí, eran las funciones de títeres y de teatro para celebrar el día del niño.

SOLES comenzó como un sueño de unos pocos, que fueron contagiando el espíritu de voluntariado a muchas personas más, quienes, con trabajo y compromiso, pudieron llegar a ser una de las ONG más reconocidas en la provincia y el país. ¿Cómo comienza a crecer SOLES?
-De a poco comenzó a formarse la asociación, un grupo lindo de personas, con muchas ganas. Progresivamente se reglamentó el funcionamiento, con la creación de un Estatuto y la inscripción como personería jurídica. Otro de los avances importantes, fue la inclusión de una psicóloga. Al empezar a tener buena relación con los papás, escuchándolos e intentando sanar parte de su dolor, era mucha la carga para nuestras espaldas. Por esa razón, se creó la Comisión de Asistencia al Voluntario, a través de la cual se ofrecían capacitaciones en recreación y animaciones, además del apoyo emocional.


¿Estas por ponerle fin a esta etapa de tu vida, cual es la sensación?
-Personalmente me daba muchas satisfacciones, ver a los chicos más allá de la enfermedad. Las ganas y los intereses por amar a la vida, lo valioso de los momentos, cantar y pasarla bien pase lo q pase. El voluntariado es hacer algo maravilloso, que no cualquiera puede hacerlo, por el contacto directo con la enfermedad y la tristeza que esto genera a veces.
Ahora cumplí una etapa, a SOLES lo voy a seguir queriendo, siempre voy a estar, no se va a perder el contacto. Cierro una etapa feliz, estoy generando nuevos proyectos en mi vida. Me voy con la convicción de que SOLES sigue siendo SOLES a pesar de que las personas pasan, después de 16 años sigue creciendo, esta despierta, prendida, no ha decaído, siempre hay una renovación de personas.
Mi deseo es que SOLES crezca y que no se pierda el espíritu inicial: la risa y el arte. Tengo un dejo de tristeza, pero me voy con el espíritu bien alto.
 
Gracias a Sergio por haber sido uno de los primeros en animarse a soñar en la posibilidad de generar alegrías y sonrisas, en el momento más difícil en la vida de los solcitos y sus familias.
Recordamos, además, a una de las primeras voluntarias de SOLES, que hace un tiempo emprendió su vuelo, ella es Graciela Montenegro, a quien siempre agradeceremos su labor.
Siempre estaremos agradecidos por brindar parte de su tiempo y mucho de su amor, en función de quienes más lo necesitan.