La cocina de Soles

Un grupo que tiene la noble tarea de preparar las viandas diarias para ser entregadas a los papás que acompañan a sus solcitos, internados en el Hospital de la Santísima Trinidad.
Con mucha dedicación y amor, los voluntarios que integran el Grupo de Cocina de SOLES, se encargan de sazonar y darle sabor a las noches en las que los papás acompañan a sus solcitos durante el tratamiento, en la Pastilla 200 del Hospital.
Elsa es la encargada de la logística de la cocina, las compras, las recetas y el diagrama de trabajo. Ella lleva adelante la coordinación general del área, pero es Griselda, quien cocina los días viernes, la que nos cuenta sobre la tarea que llevan a cabo a diario.
Grisela es voluntaria de Soles desde hace nueve años y, desde hace tres meses, forma parte del grupo de cocina, que tiene su dinámica propia. Una vez decidido el menú, que varía de acuerdo a la estación del año que se esté transitando, se realizan las compras diarias.
En este frío invierno, el menú requiere de viandas calóricas, que permitan sobrellevar las bajas temperaturas de la temporada. Canelones, guisos, pastas, locro, son algunas de las comidas que brindan un poquito de calor en las noches que los papás deben pasar en el Hospital.
El grupo prepara alrededor de 80 porciones y cada vianda se rotula con el nombre y la fecha de elaboración. El mecanismo está muy bien aceitado y una vez que la vianda está embalada, un voluntario se encarga del traslado.
En la casita, todo está dispuesto para que los distintos grupos se reúnan semanalmente y puedan cumplir con el objetivo: preparar las deliciosas cenas que llegarán a los papás, cada una de las 365 noches del año.
La comida calentita permite a los papis no solo compartir la cena, sino también experiencias y charlas que ayudan a sobrellevar el momento. Todo gracias a la noble y hermosa tarea que llevan adelante voluntarios comprometidos con la causa y la misión de SOLES.