Las historias con luz de SOLES

Durante 15 años, la Asociación Civil SOLES, asistió a cientos de niños y familias, en la lucha contra el cáncer infantil. En este espacio, vamos a revivir algunas de las historias de vida, amor y lucha.

La protagonista de la historia es Jazmín, quien lleva el nombre de una flor blanca, cuyo aroma inunda los atardeceres de verano. Tardes de verano, invierno, otoño y primavera, que transcurrieron durante el 2004, cuando con tan solo 2 años y 11 meses de vida, le descubrieron la enfermedad, a la cual había que darle batalla.
Oriunda de Villa Dolores, Traslasierras, Jazmín tuvo que trasladarse a la Capital de la Provincia, en compañía de su madre y su abuelo, con el objetivo de poner en marcha el tratamiento oncológico. Pero ellos no estaban solos, en la pastilla 200 del Hospital de Niños Santísima Trinidad, un grupo de voluntarios, destinaba su tiempo, para cumplir la misión de acompañar a los más pequeños y a sus familias, en la lucha contra el cáncer infantil.

 
Cuando conociste a los voluntarios de SOLES? 
- En el año 2004 comencé el tratamiento, y en el 2006, tuve una recaída, que llevo más tiempo de recuperación. Al principio, me costaba relacionarme con los voluntarios, yo los corría y no me daba con nadie. Con el tiempo, empecé a acercarme a David, y a través de él, al resto de los voluntarios. 

Que recuerdos tenés de ese tiempo? 
- Recuerdo que siempre me hacían reír, y siempre nos ayudaron en todo lo que necesitamos. Hoy tengo contacto con David, Agustina y Belén. 

Jazmín es hija única, tiene 14 años, y está cursando el segundo año del colegio secundario, toma clases de hip hop y le gusta andar en skate. Pudo ganar la batalla, y actualmente concurre una vez por año a control medico en el Hospital. En esas escapadas, aprovecha para reencontrarse con sus amigos voluntarios de SOLES, manteniendo viva esa amistad, que surgió en el momento más difícil de su vida.
La batalla se gana con sonrisas, con buen humor, con el espíritu fuerte, por eso es tan importante el apoyo incondicional del voluntariado, tanto al niño como la familia.
Gracias Jazmín por compartir tu historia de vida con nosotros.